Un universo compartido › Blog › Cuando algo te pesa por dentro · English
Cuando algo te pesa, lo que más suele ayudar es sacarlo de dentro: ponerle nombre, contárselo a alguien o escribirlo, y mientras tanto cuidar lo básico. Hay cosas que llevamos dentro durante días sin contárselas a nadie: una preocupación, una pena, un miedo que no nos deja dormir. Sacarlas no las resuelve, pero muchas veces las hace más llevaderas.
Lo primero es saber qué es exactamente lo que pesa. No es lo mismo «estoy mal» que «tengo miedo de perder el trabajo» o «echo de menos a mi madre». Cuando le pones palabras concretas, el malestar deja de ser una niebla y se convierte en algo que se puede mirar.
Si te cuesta distinguir lo que sientes, en ponerle nombre a lo que sientes hay ideas para hacerlo poco a poco.
Elegir a una persona que escuche sin juzgar y contarle lo que llevas dentro suele aliviar. No hace falta que te dé soluciones: muchas veces basta con que alguien sepa lo que te pasa.
Cuando el ánimo está bajo, el servicio público de salud británico recomienda hablar de lo que sientes con un amigo, un familiar o un profesional. Si no tienes a nadie cerca con quien hablar, o prefieres no decir quién eres, puedes leer sobre cómo desahogarte de forma anónima.
El psicólogo James Pennebaker pidió a grupos de personas que escribieran durante unos quince minutos, varios días seguidos, sobre lo que más les preocupaba o les dolía. Otro grupo escribía sobre temas neutros.
En aquel estudio de 1986, con estudiantes universitarios, quienes escribieron sobre lo que sentían fueron menos veces al centro de salud en los meses siguientes, según recoge una revisión de 2005 de Karen Baikie y Kay Wilhelm. Desde entonces se ha repetido muchas veces: un metaanálisis de 2006 con 146 estudios encontró un efecto positivo, aunque pequeño, y no en todas las personas por igual.
Nadie sabe del todo por qué funciona. Una explicación probable es que, mientras algo da vueltas en la cabeza, se mezcla todo, y al ponerlo en palabras toca ordenarlo: qué pasó, qué sentiste, qué temes. Ese orden, poco a poco, ayuda a entenderlo y a verlo con un poco más de distancia.
Si quieres probar:
Es normal que justo después te sientas un poco peor: la misma revisión explica que ese bajón suele ser pasajero. Escribir es un apoyo, no un tratamiento, y no le sienta bien a todo el mundo.
Cuando algo pesa, el cuerpo también lo nota. Las recomendaciones del servicio de salud británico para el ánimo bajo son sencillas y se pueden probar sin esperar a sentirse mejor:
Si notas que la cabeza no para de darle vueltas a lo mismo, quizá te ayude leer sobre la rumiación.
Si lo que llevas dentro no te deja vivir, busca a alguien con quien hablar. Si el ánimo bajo dura más de dos semanas, si te cuesta hacer tu vida o lo que pruebas no te ayuda, conviene consultar a tu médico de cabecera o a un psicólogo. Si lo estás pasando muy mal, puedes hablar con una persona en el Teléfono de la Esperanza, 717 003 717, a cualquier hora. Si piensas en quitarte la vida, llama al 024: es gratuito, confidencial y te atienden las 24 horas. Si hay un peligro inmediato, llama al 112.
En Un universo compartido puedes elegir «Lo que me pesa» y escribirlo en pocas líneas, sin decir quién eres. Otras personas la verán brillar y te acompañarán con un toque o con palabras de consuelo.
Cuando vuelvas, verás cuántas veces te han acompañado. Y si un día estás un poco mejor, también puedes contarlo.