Un universo compartido › Blog › Cuando esperas una noticia · English
Para sobrellevar la espera de una noticia importante suele ayudar ocupar la mente en algo que te absorba, no pasarla sin compañía y aceptar que es normal sentir angustia. Esperar unos resultados, la respuesta de una entrevista o una noticia que lo puede cambiar todo es una de las situaciones más difíciles de llevar. No depende de ti, y aun así no puedes dejar de pensar en ello.
La psicóloga Kate Sweeny lleva años estudiando cómo vivimos las esperas: la nota de una oposición o de un examen, una oferta de trabajo, unos resultados. En un estudio de 2015 comparó lo que sienten las personas mientras esperan una mala noticia y cuando ya la han recibido. La ansiedad era mayor durante la espera; el enfado, la decepción o el arrepentimiento llegaban después.
La incertidumbre hace que la mente vuelva una y otra vez al mismo sitio. Si quieres entender mejor por qué nos cuesta tanto no saber, puedes leer sobre la incertidumbre.
En otro trabajo de Sweeny, que siguió durante cuatro meses a personas que esperaban la nota del examen para ejercer la abogacía en Estados Unidos, la espera se hacía más dura al principio y al final. Quienes eran más optimistas pasaban menos ansiedad y le daban menos vueltas; a quienes llevaban peor no saber les costaba más.
Si notas que el último tramo se te hace eterno, tiene explicación. No es que lo estés llevando peor que antes: es el momento en que más pesa.
Hay un hallazgo que alivia. En un estudio de 2016, la mayoría de las maneras de afrontar la espera no reducían el malestar, y algunas lo empeoraban. Pero quienes lo pasaron peor mientras esperaban reaccionaron mejor después: se pusieron manos a la obra ante una mala noticia y se alegraron más ante una buena.
Pasarlo mal mientras esperas no significa que lo estés haciendo mal. Es la manera en que muchas personas se preparan para lo que venga.
Saber cuándo llegará la respuesta, si se puede preguntar, ayuda a no vivir pendiente del teléfono a todas horas. Si no hay fecha, puedes elegir tú unos momentos del día para mirar y dejar el resto del tiempo para otras cosas.
A algunas personas les tranquiliza pensar, con calma y una sola vez, qué harían si la noticia es buena y qué harían si no lo es. Tener un plan para cada caso no cambia el resultado, pero quita algo de miedo a lo desconocido.
Y no hace falta suspender la vida mientras esperas. Una comida con alguien querido, un rato de risa o un paseo no son una falta de respeto a lo que te preocupa.
Es normal oscilar entre pensar que todo irá bien y temer lo peor. No hace falta elegir. Se puede esperar con miedo y, al mismo tiempo, con esperanza.
Las noches suelen ser el peor momento de la espera. Si te cuesta dormir dándole vueltas, en preocupaciones de noche hay ideas para esas horas.
En Un universo compartido puedes elegir «Lo que espero» y contar qué esperas, sin decir quién eres. Otras personas te acompañarán con un toque o con palabras de esperanza.
Y cuando llegue la noticia, puedes volver y contar cómo ha ido: quienes te acompañaron lo verán. Si la espera se alarga, puedes mantener tu estrella encendida otros siete días.