Un universo compartido › Blog › Desear algo y ponerse en camino · English
Para acercarte a un deseo ayuda más imaginarlo cumplido y, justo después, pensar en lo que te frena y en qué harás cuando aparezca, que limitarte a soñar con él. Es lo que ha estudiado la psicóloga Gabriele Oettingen, y se resume en cuatro pasos sencillos. Nos han dicho muchas veces que basta con visualizar lo que queremos. Oettingen ha encontrado algo distinto.
Gabriele Oettingen es profesora de psicología en la Universidad de Nueva York. En un trabajo de 2002 con Doris Mayer siguió durante semanas, y en algún caso hasta dos años, a personas que esperaban algo importante: recién titulados que buscaban trabajo, estudiantes que se habían enamorado de alguien, universitarios ante un examen y pacientes a los que iban a operar de la cadera.
Las personas que solo fantaseaban con haber conseguido ya lo que deseaban solían esforzarse menos y lograrlo menos que las demás. En cambio, quienes tenían expectativas positivas, es decir, quienes creían de verdad que era probable lograrlo, se esforzaban más y les iba mejor. La fantasía resulta tan agradable que la mente se relaja, como si ya estuviera hecho.
Lo que sí funcionó fue imaginar el deseo cumplido y, justo después, pensar con honradez en el obstáculo que hay en el camino. Oettingen lo llama contraste mental. Según explica su página en la universidad, ese contraste lleva a comprometerse con el deseo cuando el éxito parece probable y ayuda a soltarlo cuando no lo es.
Esto último también es un regalo. Dejar ir un deseo que no está a tu alcance libera fuerzas para otros que sí lo están, y evita pasar años empujando una puerta que no se va a abrir.
Oettingen lo unió a otra herramienta, los planes del tipo «si pasa esto, entonces haré aquello», en un método que en inglés se conoce como WOOP:
Importa el orden: primero el deseo y lo bueno que traería, después el obstáculo. Y ayuda que el plan sea muy concreto: no «me esforzaré más», sino «si a las siete me entran ganas de dejarlo para mañana, saldré a caminar diez minutos y después me sentaré a escribir».
En 2021, tres investigadores de la Universidad Normal del Noreste, en China, reunieron veintiún estudios con casi dieciséis mil participantes sobre este método. Encontraron que ayuda a cumplir metas, con un efecto de pequeño a moderado, algo mayor cuando se aprende con alguien que lo explica en persona que cuando se lee en un papel.
También detectaron indicios de que se publican más los estudios con buenos resultados, así que el efecto real podría ser algo menor. Es una ayuda útil y sencilla, no una fórmula que garantice nada.
Si te apetece imaginar con más calma cómo te gustaría que fuera tu vida dentro de unos años, hay un ejercicio parecido en imaginar tu mejor futuro.
Hay deseos que no están en nuestras manos: que alguien se cure, que llegue una buena noticia. Ahí no hay plan que valga, y lo que queda es esperar en compañía.
Para esas esperas largas, quizá te sirva leer sobre la paciencia, que también se aprende.
En Un universo compartido puedes encender una estrella con «Lo que espero» y escribir tu deseo. Otras personas te dejarán palabras de esperanza, y podrás volver a contar cómo ha ido.
Escribirlo en pocas líneas ya es un primer paso: obliga a decir qué deseas de verdad. Si se cumple, puedes dar las gracias y tu estrella se volverá dorada.