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Qué es la esperanza según la psicología

Esperar y tener esperanza · 4 min de lectura · Publicado el 30 de septiembre de 2026, revisado el 8 de octubre de 2026

Para la psicología, la esperanza es tener una meta, ver al menos un camino para llegar a ella y sentir que tienes fuerza para recorrerlo. Así la describió el psicólogo Charles R. Snyder. Vista de esta manera, la esperanza parece menos algo que se tiene o no se tiene y más algo que se puede cuidar.

Las tres piezas de la esperanza

En 1991, Snyder y su equipo publicaron una escala para medir la esperanza en la que la definían como la unión de dos cosas: la determinación de ir hacia tus metas y la capacidad de imaginar caminos para alcanzarlas. Más tarde resumió su teoría en un artículo de 2002 titulado «Hope theory: rainbows in the mind», teoría de la esperanza: arcoíris en la mente. Dicho de forma sencilla, son tres piezas:

Cuando falla alguna de las tres, la esperanza se resiente. Por eso ayuda saber cuál es la que flojea.

Esperanza y optimismo no son lo mismo

Muchas veces se usan como sinónimos, pero la investigación los mira por separado. El optimismo suele entenderse como la confianza general en que las cosas saldrán bien. La esperanza, tal como la entendía Snyder, pone el acento en lo que tú puedes hacer: tener metas, ver caminos y sentirte capaz de recorrerlos.

Un estudio de 2004 de Fred Bryant y Jamie Cvengros comparó las dos escalas y encontró que miden cosas emparentadas pero distintas: encajaban mejor como dos factores relacionados que como uno solo.

En la vida diaria, las dos acompañan bien. Un metaanálisis de 2021, con 96 estudios y casi treinta y dos mil personas que conviven con dolor, encontró que tanto la esperanza como el optimismo iban unidos a menos dolor, a un mejor funcionamiento en el día a día y a menos malestar psicológico. Son asociaciones, que no demuestran por sí solas que una cosa cause la otra, pero dibujan un cuadro coherente.

Cómo cuidarla

Como la esperanza descansa en metas y caminos, hay gestos pequeños que la sostienen. No son fórmulas, solo ideas que puedes probar:

Si te cuesta pasar del deseo al primer paso, en desear y ponerse en camino encontrarás una manera de hacerlo con calma.

Cuando una de las piezas flojea

A veces la meta sigue ahí, pero no ves ningún camino. Entonces puede ayudar hablarlo con alguien: otra persona ve a menudo salidas que tú, con el cansancio, no alcanzas a ver.

Otras veces ves el camino, pero no te quedan fuerzas para dar ni un paso. En esos días basta con algo muy pequeño: una llamada, un paseo corto, una tarea que se pueda terminar hoy.

Y hay momentos en que lo que se pierde es la meta misma, como después de una pérdida, de una ruptura o de un diagnóstico. Encontrar otras metas, quizá más pequeñas, lleva su tiempo, y está bien que lo lleve.

Esperanza no es negar lo que pasa

Tener esperanza no significa pensar que todo va a salir bien pase lo que pase, ni quitarle importancia a lo que te preocupa. Se puede tener miedo y esperanza a la vez.

Si estás pendiente de una noticia concreta, en cuando esperas una noticia hay ideas para sobrellevar esos días.

Cuando la esperanza se apaga

Hay temporadas en que todo parece cerrado y no se ve ninguna salida. Si esa sensación de desánimo dura más de dos semanas, si te cuesta hacer tu vida o lo que pruebas no te ayuda, el servicio público de salud británico aconseja consultar con el médico. Aquí, tu médico de cabecera es un buen primer paso, y hablarlo con alguien de confianza también ayuda. Si lo estás pasando muy mal, puedes hablar con una persona en el Teléfono de la Esperanza, 717 003 717, a cualquier hora. Si piensas en quitarte la vida, llama al 024: es gratuito, confidencial y te atienden las 24 horas. Si hay un peligro inmediato, llama al 112.

Lo que esperas, en una estrella

En Un universo compartido puedes encender una estrella con «Lo que espero»: unos resultados médicos, una entrevista, una reconciliación. Escribes en pocas líneas por qué, sin decir quién eres.

Otras personas la leerán y te acompañarán con un toque o con palabras de esperanza. Y cuando llegue el día, podrás volver y contar cómo ha ido.

Fuentes

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