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Acompañar a alguien en duelo cuando ya ha pasado el entierro

Acompañar a otros · 4 min de lectura · Publicado el 25 de octubre de 2026

Los primeros días la casa no se vacía: llamadas, visitas, comida que llega en tarteras. Después todos vuelven a su vida, y quien ha perdido a alguien se queda con el hueco y con una casa en silencio. Es entonces cuando más se nota quién sigue ahí.

Cuando se acaban las visitas

Entre 2013 y 2014, la investigadora Samar Aoun y su equipo enviaron en Australia una encuesta anónima a familias en duelo, a través de varias funerarias. Respondieron 678 personas, entre seis meses y dos años después de la muerte. El apoyo que más habían recibido venía de la familia, de los amigos y de las propias funerarias, y era también el que menos veces les había parecido inútil.

Al agrupar lo que peor recordaban, los investigadores encontraron cinco tipos de quejas: la falta de tacto, los malos consejos, la falta de empatía, las trabas de trámites y servicios, y la ausencia de quien esperaban que estuviera: gente cercana con la que contaban y que no apareció.

La mayoría necesita a los suyos

Con esas mismas respuestas, el equipo de Aoun puso a prueba una idea que se usa en cuidados paliativos: que la mayor parte de las personas en duelo necesita sobre todo el apoyo de su entorno, una parte necesita algo más de ayuda organizada y solo unas pocas, atención especializada. Los datos se ajustaron mucho: el 58 % tenía un riesgo bajo de que el duelo se complicara, el 35 % un riesgo moderado y alrededor del 6 % un riesgo alto.

Para la mayoría, por tanto, lo que hagan la familia, los amigos y los vecinos es la ayuda principal. No hace falta saber de psicología para darla.

Hasta dónde llega la compañía

Conviene no pedirle a la compañía lo que no puede dar. En 1996, Wolfgang y Margaret Stroebe, con su equipo de la Universidad de Utrecht, siguieron a 60 personas que acababan de enviudar y a otras 60 casadas de características parecidas. El apoyo de amigos y familia no compensaba la pérdida de la pareja: la soledad de echar de menos a esa persona concreta seguía ahí. Lo que sí aliviaba era otra soledad, la de sentirse sin gente alrededor.

Por eso no hace falta que intentes llenar el hueco ni que encuentres la frase que lo arregle. Lo que aportas es que no tenga que pasar por todo esto sin nadie al lado.

Ayudas concretas, mejor que «si necesitas algo, llámame»

En el estudio australiano, lo que más se agradecía se parecía a esto: cariño cercano, alguien con quien contar de verdad, sentirse parte de un grupo y algo de orientación práctica. «Si necesitas algo, llámame» se dice con buena intención, pero deja en manos de quien está de duelo el esfuerzo de pedir. Suele funcionar mejor ofrecer algo concreto, o directamente hacerlo:

Decir su nombre

Es frecuente evitar nombrar a quien ha muerto por miedo a hacer daño. Pero quien está de duelo no lo ha olvidado: lo tiene presente a todas horas. Oír su nombre le dice que los demás tampoco lo han olvidado.

Puedes contar una anécdota, preguntar por una foto o comentar qué le habría hecho gracia de algo. Si se emociona, no has hecho nada mal; muchas veces es un alivio poder hablar de esa persona con alguien que también la conoció.

Las fechas que tú también puedes apuntar

Hay días que se ven venir: el primer cumpleaños sin esa persona, el aniversario, la primera Navidad. Quien está de duelo los tiene muy presentes; lo que no sabe es si los demás se acordarán. Apúntalos en tu calendario y manda un mensaje sencillo ese día o la víspera: «Hoy me acuerdo mucho de tu madre, y de ti». En Las fechas que duelen hay ideas para quien las vive.

Cuándo sugerir más ayuda

El duelo no va por fases: habrá días buenos y días que parecen el primero, y las dos cosas son normales. No tiene plazo y no es una enfermedad.

Pero si, pasados muchos meses, ves que la pena no afloja nada, que esa persona apenas sale, ha dejado de cuidarse o habla de que no merece la pena vivir, anímala con delicadeza a hablar con su médico y ofrécete a acompañarla. Puedes hablar con una persona en el Teléfono de la Esperanza, 717 003 717, a cualquier hora. Si piensas en quitarte la vida, llama al 024: es gratuito y te atienden las 24 horas.

También en el aniversario

El día que apuntaste en el calendario, además del mensaje, puedes encender una estrella «Por alguien que ya no está» en recuerdo de quien murió. Brilla siete días, y en ella se van quedando palabras de recuerdo de gente que no conoces.

Fuentes

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