Un universo compartido › Blog › Qué decir a alguien que está enfermo · English
A alguien que está enfermo le ayuda más que le escuches que cualquier frase perfecta: un «no sé qué decir, pero estoy aquí», preguntas abiertas y respeto por sus silencios. Conviene evitar los tópicos, los consejos médicos y desaparecer por miedo a equivocarte. Te enteras de que alguien a quien quieres tiene una enfermedad grave. Quieres estar a la altura y te da miedo decir algo que le haga daño.
La Asociación Española Contra el Cáncer da unas pautas para hablar de la enfermedad que sirven para casi cualquier diagnóstico grave. La primera es no tener prisa: dar tiempo a la persona para que asimile lo que le pasa, y dedicar un rato a observar, escuchar y comprender qué sabe y qué piensa.
Recuerda también que muchas veces quien está enfermo busca apoyo emocional más que soluciones. Por eso recomienda no interrumpir, preguntar en lugar de suponer (mejor «¿qué te preocupa?» que «te encuentras bien, ¿verdad?») y respetar el silencio cuando no quiere hablar. Estar sentados juntos sin decir nada también acompaña. Y si llora, no hace falta cortarle el llanto: a veces es un desahogo que le deja más tranquilo.
Hay una idea que se ha hecho muy conocida para no equivocarse, la llamada teoría de los anillos, que propuso Susan Silk. Se dibuja un círculo con el nombre de la persona enferma. Alrededor, otro con quienes viven con ella. Más fuera, la familia; después, los amigos; después, los conocidos. Cada uno se sitúa en su anillo.
Hacia dentro, consuelo. Hacia fuera, desahogo. A quien está en un anillo más cercano al centro que el tuyo solo se le da apoyo. Tu miedo, tu pena y tu cansancio son reales, pero se cuentan a quien está en un anillo más alejado. A la persona enferma no le toca consolarte.
La regla no pide esconderle todo a la persona enferma ni hablarle con rodeos. La misma asociación explica que hablar con claridad de la enfermedad suele ayudar, y que evitar el tema o suavizar los sentimientos, aunque se haga para protegerla, casi nunca ayuda. Lo que marca la regla es hacia dónde va el peso: si necesitas descargar tu angustia, busca a alguien de un anillo más exterior.
Quien cuida de cerca también necesita su propio apoyo. La asociación anima a quienes cuidan a cuidarse para poder cuidar: compartir lo que sienten con otros familiares y amigos, no aislarse y pedir ayuda concreta. Si eres tú quien cuida, en cómo cuidarte cuando cuidas a un familiar hay más ideas.
No hace falta tener las palabras justas. Ayudan cosas sencillas:
Si quieres saber más sobre cómo escuchar sin juzgar ni corregir, lo contamos en cómo escuchar a alguien de verdad.
La asociación advierte de que tópicos como «hay que ser fuerte» suelen incomodar, y de que no ayuda decirle a la persona lo que tiene que hacer ni juzgar su actitud. Otras frases y gestos que conviene evitar:
Hablar o no de la enfermedad es decisión de quien la tiene. En sus pautas sobre la relación con los amigos, la asociación recuerda a la persona enferma que tiene derecho a decir que no a una visita o a un plan si prefiere estar sin compañía o solo con los más cercanos.
Si te dice que no, no lo tomes como algo personal. Y no dejes de ofrecer: un rato de ocio compartido, cuando le apetezca, también ayuda a compensar los malos ratos.
En Un universo compartido puedes encender una estrella «Por alguien» mientras dura su enfermedad, sin decir quién es. Brilla siete días y puedes volver a encenderla para que siga. Otras personas la acompañarán con un toque o con unas palabras de esperanza, y si un día puedes contar que «hoy está un poco mejor», también hay sitio para eso.
Y tu propio miedo, que es mejor no cargarle a ella, también tiene sitio: en una estrella «Por mí».