Un universo compartido › Blog › Pedir perdón y perdonar · English
Perdonar es dejar de desearle mal a quien te hirió y soltar poco a poco el resentimiento; no es olvidar, ni justificar, ni volver con esa persona. Para pedir perdón, lo que más cuenta, según los estudios, es reconocer con claridad lo que hiciste y ofrecer reparar el daño. El rencor pesa a quien lo lleva. Pero perdonar no se consigue por decidirlo una tarde, y nadie está obligado a hacerlo.
El psicólogo Everett Worthington, de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia, ha estudiado el perdón durante décadas y lo distingue de varias cosas con las que se confunde. Perdonar no es olvidar, ni justificar lo que pasó, ni reconciliarse, ni renunciar a la justicia. Es dejar de desearle mal a quien nos hirió y soltar, poco a poco, el resentimiento. Se puede perdonar a alguien y no volver a verlo.
Tampoco es hacer como si no hubiera pasado nada. Para perdonar de verdad hace falta reconocer el daño y lo que sentimos por él, no taparlo.
Worthington propone un camino en cinco pasos, que en inglés forman la palabra REACH, «alcanzar»:
No es cosa de un día, y el enfado que regresa no significa que no hayas perdonado. Significa que la herida todavía se nota.
En 2014, Nathaniel Wade, Worthington y otros autores reunieron en un metaanálisis los estudios sobre intervenciones para ayudar a perdonar, con más de dos mil participantes. Quienes participaban perdonaban más que quienes no recibían ninguna ayuda, y también mejoraban en depresión, ansiedad y esperanza. Y cuanto más tiempo duraba el trabajo, más se avanzaba.
En 2024, un ensayo con más de cuatro mil quinientas personas de Colombia, Hong Kong, Indonesia, Sudáfrica y Ucrania probó un cuaderno de ejercicios basado en estos cinco pasos, de unas dos o tres horas, que cada persona hacía por su cuenta. Dos semanas después, quienes lo habían hecho guardaban menos rencor y tenían algo menos de síntomas de depresión y de ansiedad que quienes esperaban su turno. Los efectos sobre el ánimo fueron pequeños, pero en personas sin terapia y con un esfuerzo corto.
Pedir perdón también se puede hacer mejor o peor. En 2016, Roy Lewicki y su equipo de la Universidad Estatal de Ohio estudiaron con 755 personas qué partes de una disculpa pesan más. Lo más importante fue reconocer la propia responsabilidad, y después, ofrecer reparar el daño. Lo que menos añadía era pedir expresamente que te perdonen.
Hay daños muy graves, y hay personas que nunca piden perdón. Nadie está obligado a perdonar ni tiene un plazo. A veces lo único posible, y ya es mucho, es que deje de ocupar tanto sitio.
Si lo que pasó fue un abuso o una violencia, lo primero es estar a salvo, y perdonar no obliga a mantener el contacto ni a callar. Si el recuerdo te sigue quitando el sueño o la paz, hablarlo con un psicólogo puede ayudar. En pedir ayuda cuando cuesta hay ideas para dar ese paso.
A veces la persona a la que más cuesta perdonar es uno mismo. Reconocer lo que hiciste, reparar lo que se pueda y tratarte con algo de comprensión no es quitarle importancia: es lo que permite seguir. En autocompasión hay más sobre cómo empezar.
En Un universo compartido puedes encender una estrella con ese perdón que no sabes cómo pedir, o con el que todavía no puedes dar. Sin nombres. A veces, escribirlo es el primer paso.
Puedes elegir «Lo que me pesa» y que brille «Por mí», «Por alguien» o «Por alguien que ya no está». Otras personas la leerán y la acompañarán, sin saber quién eres.