Un universo compartido › Blog › Volver a hablar con un familiar · English
Para reconciliarte con un familiar suele ayudar más dejar de pelear por quién tenía razón que intentar aclarar el pasado: quienes lo consiguieron aceptaron una relación distinta y empezaron por algo pequeño. Y no es un caso raro, ni suele ser para siempre. Una discusión, una herencia, una boda a la que alguien no fue. Pasan los meses, luego los años, y dos personas de la misma familia dejan de hablarse. Casi nadie lo cuenta.
El investigador Karl Pillemer, profesor de Desarrollo Humano en la Universidad de Cornell, preguntó a más de 1.300 personas en Estados Unidos y encontró que el 27 % de los adultos, más de uno de cada cuatro, había roto el trato con algún familiar. Después, su equipo entrevistó a fondo a unas 200 personas distanciadas de su familia y a otras 100 que habían conseguido reconciliarse, según explica la propia Universidad de Cornell. Pillemer lo llama un problema que está a la vista y que casi nadie nombra.
Si te pasa, no eres una rareza. Mucha gente vive ese silencio con vergüenza, como si fuera la única familia rota, y por eso le cuesta tanto hablarlo.
Hay un dato que da esperanza. En 2023, Reczek, Stacey y Thomeer estudiaron miles de hijos adultos seguidos durante años en Estados Unidos. Alrededor de un 6 % había vivido un distanciamiento de su madre y un 26 %, de su padre. Pero la mayoría volvió a tener relación más adelante: el 81 % de quienes se habían distanciado de su madre y el 69 % de quienes se habían distanciado de su padre.
Es decir, un distanciamiento puede durar mucho, pero con frecuencia no es el final de la historia.
Pillemer encontró algo en común: quienes se reconciliaron dejaron de necesitar que el otro aceptara su versión del pasado y le pidiera perdón. Decidieron que la relación de ahora les importaba más que tener razón sobre entonces.
Si lo que te frena es la idea de pedir perdón o de perdonar, en cómo perdonar y cómo pedir perdón contamos lo que dice la psicología.
Hay distancias que protegen. Cuando hubo maltrato o el daño continúa, alejarse puede ser lo más sano, y nadie debería sentirse obligado a volver. El propio Pillemer, que cree que en la mayoría de los casos merece la pena intentarlo, reconoce que en los casos extremos, con violencia o abusos, las cosas son distintas. Reconciliarse es una opción, no un deber.
Si estás en esa situación y te sientes en peligro o muy mal, habla con tu médico de cabecera, con un psicólogo o con los servicios sociales de tu ayuntamiento.
No hace falta una gran conversación. Un mensaje breve, sin reproches y sin pedir nada, deja la puerta abierta: «Me he acordado de ti. Me gustaría saber cómo estás».
Antes de escribir, puede ayudarte pensar qué esperas de verdad y qué harías si la respuesta no es la que deseas. Hablarlo antes con alguien de confianza, o con un psicólogo si la historia es muy dolorosa, también ayuda a dar el paso con más calma.
En Un universo compartido puedes encender una estrella «Por alguien» por esa persona con la que no hablas. A veces, escribirlo es la manera de saber qué quieres hacer. Nadie sabrá quién eres ni a quién te refieres, y otras personas podrán acompañar la estrella con un toque o con unas palabras de esperanza. Si un día das el paso y sale bien, puedes contarlo en la misma estrella. Por qué ayuda encender una por alguien lo contamos en una estrella por alguien.