Un universo compartido › Blog › Volver a empezar después de un fracaso · English
Para superar un fracaso ayuda darte tiempo para sentirlo, separar lo que salió mal de lo que eres y verlo como información para el siguiente intento, no como un veredicto. Pensar que las capacidades pueden crecer ayuda a algunas personas, aunque los estudios muestran que no hace milagros. Fracasar duele. Pero lo que más pesa, muchas veces, no es el fracaso, sino lo que nos decimos después: «no valgo», «siempre me pasa lo mismo».
La psicóloga Carol Dweck observó que las personas entendemos nuestras capacidades de dos formas. Unas veces pensamos que son fijas: se tienen o no se tienen. Otras, que se pueden desarrollar con esfuerzo, buenas estrategias y ayuda. Quien las ve como algo fijo vive el fracaso como un veredicto sobre sí mismo. Quien las ve como algo que crece lo vive como información: algo no ha funcionado y conviene probar de otra manera.
En un estudio de 2007 con Lisa Blackwell y Kali Trzesniewski, siguió a 373 alumnos de primero de secundaria durante dos años: las notas en matemáticas de quienes creían que la inteligencia se puede desarrollar fueron subiendo, y las de quienes la veían como fija se quedaron planas. En un segundo estudio, con 91 alumnos, enseñar esta idea mejoró la motivación en clase.
Esta idea se hizo muy popular, y a veces se ha contado como si bastara con cambiar de mentalidad para que todo salga bien. Los datos piden más prudencia. En 2018, Victoria Sisk y su equipo reunieron cientos de estudios con cientos de miles de estudiantes y encontraron que, en conjunto, los efectos eran débiles. Sí vieron que podían ayudar algo más a los alumnos con menos recursos o con más riesgo de fracaso escolar.
En 2019, un gran experimento nacional en Estados Unidos, con más de doce mil alumnos de sesenta y cinco institutos, probó una intervención de menos de una hora. Mejoró un poco las notas de los alumnos con peores resultados (una décima de punto en la nota media) y solo donde el ambiente del centro acompañaba. Los propios autores advierten que no todas las versiones de esta idea mejoran las notas.
Dicho de otro modo: verte capaz de crecer puede ayudar, sobre todo si a tu alrededor hay apoyo, pero no es una fórmula mágica.
Hay un cambio pequeño que muchas personas encuentran útil: añadir «todavía». «No me sale» pasa a ser «no me sale todavía». No niega que haya salido mal; deja abierta la puerta.
Sirve también para lo que te dices después de un tropiezo: «no he conseguido este trabajo» en lugar de «nunca me van a contratar». La primera frase describe lo que ha pasado; la segunda adivina un futuro que nadie conoce.
Mientras tanto, trátate como tratarías a un amigo que acaba de pasar por lo mismo. Hay más sobre esto en autocompasión: cómo empezar a tratarte mejor.
Hay fracasos que se llevan mucho por delante: un negocio en el que estaban los ahorros de años, un matrimonio, un proyecto de vida. Es normal que durante un tiempo cueste dormir o tener ganas de nada. Si pasan las semanas y la tristeza no afloja, o si te cuesta hacer tu vida, coméntalo con tu médico de cabecera o con un psicólogo.
Volver a empezar no significa olvidar lo que pasó, sino encontrar poco a poco algo que vuelva a merecer la pena. A veces eso empieza por cuidar la esperanza cuando cuesta.
En Un universo compartido puedes encender una estrella con lo que no ha salido. Y cuando vuelvas a intentarlo, otra con «Lo que espero». Quien te lea sabrá lo que cuesta levantarse.
Es anónimo y gratuito. Otras personas acompañarán tu estrella con un toque o con unas palabras de consuelo o de esperanza, y tú podrás volver para contar cómo va.