×
compartiendo.org

Un universo compartido › Blog › La amabilidad de un desconocido · English

La amabilidad de un desconocido

Acompañar a otros · 4 min de lectura · Publicado el 3 de octubre de 2026, revisado el 8 de octubre de 2026

Unas palabras amables de alguien que no conoces ayudan porque esos encuentros breves nos dejan de mejor humor y nos hacen sentir más parte de algo, mucho más de lo que esperamos. Aun así, solemos evitarlos, porque creemos que al otro no le apetece hablar, y los estudios dicen que casi siempre nos equivocamos. A veces quien más ayuda no es alguien cercano. Es la persona de la farmacia, alguien del ascensor o alguien a quien no hemos visto nunca y que dice justo lo que hacía falta.

Nos equivocamos con los desconocidos

Los psicólogos Nicholas Epley y Juliana Schroeder, de la Universidad de Chicago, pidieron a viajeros de tren y autobús que hablaran con la persona de al lado, que no hablaran con nadie o que hicieran lo de siempre. Quienes habían charlado con un desconocido contaron un trayecto más agradable que los demás, y sin hacer menos cosas durante el viaje.

Lo llamativo es lo que pensaba la gente antes. Cuando se pidió a otras personas que imaginaran esas mismas situaciones, esperaban lo contrario: que ir callado sería más agradable. Los resultados están en su trabajo de 2014, titulado, con mucha intención, «Buscar la soledad por error».

Por qué no nos atrevemos

Según los autores, una parte del problema es que subestimamos las ganas que tienen los demás de hablar con nosotros. Damos por hecho que el otro prefiere que le dejen tranquilo, y como no lo intentamos, nunca descubrimos que no era así.

En otro de sus experimentos, en una sala de espera, quienes recibieron la conversación lo pasaron igual de bien que quienes la empezaron. El buen rato de una charla se contagia: no hace falta ser quien da el primer paso para salir ganando, y quien lo da suele alegrarle el rato al otro.

Los lazos pequeños

La psicóloga Gillian Sandstrom estudió con Elizabeth Dunn las relaciones que no llegan a ser amistad: compañeros de clase, conocidos, gente con la que nos cruzamos cada día. En un trabajo de 2014, vieron que los estudiantes se sentían más felices y más parte de algo los días en que hablaban con más compañeros de lo habitual.

En otros dos estudios, que miraban todas las conversaciones del día, con gente cercana y con conocidos, los encuentros con esos lazos débiles también se relacionaban con sentirse mejor. Su conclusión: incluso un contacto breve con quienes están en los bordes de nuestra vida suma a nuestro bienestar.

Por qué ayuda alguien que no nos conoce

Hay algo especial en recibir un gesto amable de alguien que no tiene ningún motivo para tenerlo. A veces una frase dicha en una sala de espera o en la parada del autobús se queda con nosotros mucho tiempo. Quizá ayuda por esto:

Cómo animarse a dar el primer paso

No hace falta una gran conversación. Estos gestos pequeños suelen bastar:

Si te gusta la idea de hacer algo bueno por quien no conoces, en actos de bondad hay más sobre por qué ayudar también te hace bien. Y si lo que pesa es la falta de compañía, en soledad no deseada se habla de qué ayuda de verdad.

Un universo de desconocidos amables

Un universo compartido funciona así: quien te deja unas palabras no sabe quién eres, y tú no sabrás quién ha sido. Solo queda el gesto. Y tú también puedes hacer lo mismo por otra persona.

Puedes encender una estrella con lo que te pesa, lo que esperas o lo que agradeces, en unas pocas líneas y sin nombres. Y puedes acompañar las de otros con un toque o con unas palabras. Con «Acompaña a quien lo necesita» llegarás a las estrellas que menos compañía han tenido.

Fuentes

Sigue leyendo

✦ Enciende tu estrella