Un universo compartido › Blog › La ayuda que no se nota · English
Hay ayudas que se agradecen y, aun así, dejan un regusto incómodo: la sensación de deber algo, o de no haber sido capaz por tu cuenta. La psicología lleva más de veinte años estudiando este contrasentido, y lo que ha encontrado invita a echar una mano de otra manera.
Saber que tienes a alguien con quien contar protege en los malos momentos; eso está muy estudiado. Lo extraño es que, cuando los investigadores miraban la ayuda concreta que la gente recibía en días difíciles, el resultado no siempre era bueno. A veces, los días en que alguien recibía más apoyo eran los días en que peor se sentía.
En el año 2000, Niall Bolger, de la Universidad de Nueva York, con Adam Zuckerman y Ronald Kessler, publicó un estudio con parejas en las que uno de los dos, recién licenciado en Derecho, preparaba el examen que da acceso a la abogacía en el estado de Nueva York. Durante el mes anterior, los dos anotaban cada día qué apoyo habían dado y cuál habían recibido.
Al comparar los diarios apareció algo curioso: muchas de las ayudas que apuntaba la pareja no figuraban en el diario de quien preparaba el examen. No las había notado. Y esas ayudas que pasaban desapercibidas eran las que mejor le sentaban frente al estrés, mientras que darse cuenta de que le estaban apoyando tenía un coste: más ánimo bajo y más ansiedad.
Faltaba comprobarlo con experimentos. En 2007, Bolger y David Amarel, ya en la Universidad de Columbia, hicieron tres con 257 mujeres a las que se avisaba de que iban a dar un discurso, algo que pone nervioso a casi todo el mundo. Una compañera, que en realidad formaba parte del equipo, les ofrecía apoyo de manera abierta o de manera discreta, sin que pareciera ayuda.
El apoyo discreto, tanto el práctico como el emocional, redujo los nervios más que no recibir ninguno. El apoyo abierto no sirvió o incluso los aumentó. Al analizar por qué, los autores vieron que la ayuda funcionaba cuando no transmitía el mensaje de «tú no puedes con esto».
Hay otra pieza. En 2003, Marci Gleason y sus colegas, también de la Universidad de Nueva York, pidieron a 85 parejas que anotaran cada día, durante cuatro semanas, el apoyo que daban, el que recibían y cómo se sentían. Recibir sin devolver se asociaba a un ánimo más bajo. Cuando el apoyo iba en las dos direcciones, el ánimo era mejor. Y dar apoyo, se recibiera o no, aliviaba el malestar de quien lo daba.
Por eso, a veces, la mejor manera de ayudar a alguien es dejar que también te ayude a ti.
De todo esto no se deduce que la buena ayuda sea siempre secreta. En 2009, Maisel y Gable, de la Universidad de California, siguieron a 67 parejas que vivían juntas y vieron que tanto el apoyo visible como el invisible sentaban bien con una condición: que respondieran a lo que la otra persona necesitaba de verdad.
En 2018, Girme y sus colegas, con 322 matrimonios, encontraron que el apoyo visible aumentaba la satisfacción con la pareja ese mismo día, aunque también algo la ansiedad, y que el invisible no se notaba en el momento pero mejoraba la satisfacción al día siguiente. Ese mismo año, un equipo de Columbia vio que influye cómo es cada uno: a quienes tienden a examinarlo todo con lupa les sienta mejor la ayuda discreta, y a quienes tienden a lanzarse a actuar, la ayuda clara y directa.
Algunas formas de ayudar que tienen en cuenta todo lo anterior:
La ayuda invisible tiene un precio para quien la da: nadie la agradece, porque nadie la ve. Un estudio de 2016, de la Universidad de Zúrich, con 97 personas cuya pareja iba a dejar de fumar, encontró que este tipo de ayuda práctica sentaba mal a quienes la daban cuando su relación no les satisfacía, y bien cuando estaban contentos con ella.
Si sueles ayudar sin que se note, mereces también que alguien te cuide. Y si un día descubres lo que alguien hizo por ti sin decírtelo, díselo: dar las gracias también es una forma de devolver.
En Un universo compartido toda la ayuda es de este tipo. Quien enciende una estrella ve que la han acompañado, pero nunca quién. Puedes dejar un toque o unas palabras de ánimo y seguir tu camino, sin que nadie quede en deuda contigo.