Un universo compartido › Blog › Agradecer en pareja · English
Cuando es siempre la misma persona la que hace la cena, saca la basura o se acuerda de llamar a la familia, es fácil que nadie le dé las gracias. No por falta de cariño: lo que se repite deja de verse. La psicología de las relaciones ha estudiado qué pasa cuando, a pesar de todo, se ve y se dice.
La psicóloga Sara Algoe, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, lleva años estudiando para qué sirve la gratitud entre personas cercanas. En 2012 lo resumió con tres verbos ingleses que riman, find, remind y bind: la gratitud ayuda a encontrar a las personas que valen la pena, a recordar el valor de las que ya tenemos y a unirnos más a ellas.
Según esta idea, dar las gracias no es solo cortesía ni una manera de saldar una deuda. Es una señal que viene a decir: me he dado cuenta de lo que haces por mí y me importa. Y esa señal, cuando llega, anima al otro a seguir cuidando.
En 2010, Algoe, Shelly Gable y Natalya Maisel pidieron a parejas que vivían juntas que llevaran, cada miembro por su lado, un diario de lo que pasaba entre ellos. Los días en que alguien sentía gratitud por algo que había hecho su pareja, al día siguiente los dos se sentían más unidos y más contentos con la relación: quien había recibido el detalle y quien lo había tenido.
Las autoras separaron dos sentimientos que a veces se confunden: la gratitud y la sensación de estar en deuda. Un detalle pensado para uno despertaba gratitud, pero no esa sensación de deuda, y solo la gratitud se asociaba con la mejora del día siguiente. Por eso describieron la gratitud de cada día como una pequeña dosis de refuerzo para la pareja.
En 2012, Amie Gordon y su equipo, de la Universidad de California en Berkeley, publicaron una serie de estudios con parejas. Las personas que se sentían más valoradas por su pareja la valoraban más a su vez. Y quienes más valoraban a su pareja estaban más pendientes de lo que necesitaba, más comprometidas con la relación y, con el tiempo, era más probable que siguieran juntas. En el laboratorio, observadores que no conocían a las parejas también notaban esa atención en su manera de tratarse.
Un año después, Algoe, Barbara Fredrickson y Gable llevaron a parejas al laboratorio y pidieron a uno de los dos que le diera las gracias al otro por algo. Cuanto más sentía quien las recibía que su pareja le entendía y estaba pendiente de sus necesidades, más había mejorado la relación seis meses después.
La socióloga estadounidense Arlie Hochschild entrevistó a decenas de parejas en las que trabajaban los dos para un libro de 1989 sobre cómo se repartían las tareas de casa. Allí habló de una «economía de la gratitud»: lo que cada miembro de la pareja vive como un regalo del otro y lo que da por supuesto. Es fácil sentirse poco visto cuando lo que uno aporta, el otro lo vive como algo que simplemente le tocaba hacer.
Un estudio de 2024 de la Universidad de Zúrich, con 163 parejas suizas que llevaban juntas una media de treinta años, apunta en la misma dirección. La gratitud hacía de puente entre el apoyo que se daban en los momentos de estrés y lo contentos que estaban con su relación. Es un estudio hecho en un solo momento, así que no prueba qué causa qué, pero sugiere que apoyarse y darse las gracias van de la mano.
En 2016, Algoe, Laura Kurtz y Nicole Hilaire grabaron conversaciones en las que un miembro de la pareja daba las gracias al otro. Lo que más se relacionaba con cómo se sentía quien las recibía era la parte de la frase que hablaba de él o de ella: reconocer su esfuerzo, su detalle, su manera de ser. Quien recibía ese tipo de agradecimiento se sentía más comprendido, se encontraba mejor y sentía más cariño hacia su pareja.
Solemos pensar que el otro ya lo sabe, pero los estudios muestran que dar las gracias emociona más de lo que creemos. Algunas ideas:
La gratitud no arregla lo que va mal en una pareja. Si el reparto de las tareas es injusto, un «gracias» no lo compensa: lo que ayuda es hablarlo y cambiarlo. Y si la relación hace daño, si hay miedo o desprecio, no es un problema de gratitud. En ese caso, lo más importante es pedir ayuda a un profesional o a alguien de confianza.
Tampoco se trata de llevar la cuenta de quién agradece más. Lo que describen los estudios es más sencillo: dos personas que se fijan en lo que el otro hace por ellas y se lo dicen.
Piensa en algo concreto que tu pareja hizo esta semana y que pasó sin comentario. Puedes dejarlo en una estrella «Por alguien» con «Lo que agradezco», sin nombres. Y después, mejor todavía, decírselo en persona con esas mismas palabras.