Un universo compartido › Blog › Cómo se recuerda a los difuntos en España · English
A finales de octubre los cementerios de España se llenan de cubos, escaleras y ramos de flores. Familias enteras limpian la lápida, cambian las flores y se quedan un rato en silencio delante de un nombre. Es una costumbre muy antigua, y cada región la vive a su manera.
Aunque se viven casi como uno, son dos fiestas distintas. El 1 de noviembre es el día de Todos los Santos. La fecha se fijó en Roma en el siglo VIII, cuando el papa Gregorio III dedicó una capilla de la basílica de San Pedro a todos los santos, y con el tiempo se extendió a toda la Iglesia.
El 2 de noviembre es el día de los Fieles Difuntos, dedicado a rezar por todos los que han muerto. Lo instituyó en el año 998 Odilón, abad del monasterio de Cluny, en Francia, para los monasterios que dependían de él. Roma lo fue adoptando mucho después, hacia el siglo XIV.
En España, el 1 de noviembre es fiesta nacional y el 2 no lo es. En 2026 el día 1 cae en domingo y, según el calendario laboral publicado en el BOE, nueve comunidades pasan el descanso al lunes 2: Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Madrid y Navarra. Allí la visita al cementerio, que tradicionalmente se hacía la tarde de Todos los Santos, puede repartirse entre el domingo y el lunes.
Es el gesto más extendido en todo el país. Días antes se limpian las lápidas y los nichos, se cambian las flores y se repasan las letras. Hay quien vuelve cada año al pueblo de sus padres solo para eso. En el cementerio se saluda a los vecinos, se habla de quien está enterrado allí y, a veces, se reza.
Para quien ha perdido a alguien hace poco, esa primera visita de noviembre puede ser muy dura. No hace falta hacerla como los demás ni a la misma hora. Hay quien prefiere ir otro día, más tranquilo, o quedarse en casa con una foto.
Durante siglos, en muchos pueblos se tocaban las campanas al anochecer para recordar a los difuntos y pedir oraciones por ellos. Era el toque de ánimas. Según los estudiosos de las costumbres populares, la tradición se fue perdiendo a mediados del siglo XX, aunque en algunos lugares las campanas siguen tocando a difuntos estos días.
En Asturias y Galicia quedan, en algunos cruces de caminos, los cepillos de ánimas donde se dejaba una limosna por los muertos. Y en Galicia sigue viva, como creencia popular, la Santa Compaña: la procesión de almas que, según la tradición, recorre los caminos de noche.
El otoño trae castañas, y en buena parte de España estos días se celebran con ellas.
En Canarias, del 31 de octubre al 2 de noviembre se celebran los Finaos, de «finados». Las familias se reúnen, se tuestan castañas, se parten almendras y nueces, y los mayores cuentan historias de los difuntos de la casa. En algunos pueblos, como Valsequillo y Telde, en Gran Canaria, o Tiscamanita, en Fuerteventura, los ranchos de ánimas recorren las casas con su música para rezar por los muertos. La tradición se ha ido debilitando, y varias asociaciones y municipios trabajan para recuperarla.
Esa manera de recordar, hablando de quien se fue alrededor de una mesa, es quizá la más sencilla de todas. No necesita fecha ni lugar.
Otras costumbres son más recientes, aunque ya forman parte de estos días:
Estas fiestas tienen algo de reunión, y por eso el primer noviembre sin una persona querida suele doler de una manera especial. Puede ayudar decidir antes cómo quieres pasarlo: ir al cementerio con alguien, preparar el dulce que le gustaba, contar una historia suya en la mesa o, si no te ves con fuerzas, no hacer nada y que te dejen en paz. Todas las maneras valen.
Si estos días se te hacen demasiado cuesta arriba, cuéntaselo a alguien de confianza. Puedes hablar con una persona en el Teléfono de la Esperanza, 717 003 717, a cualquier hora. Si piensas en quitarte la vida, llama al 024: es gratuito y te atienden las 24 horas.
Las flores se quedarán en casa, pero el recuerdo puede viajar. Enciende una estrella por tus difuntos, «Por alguien que ya no está», con lo que le dirías ante su tumba. Brilla siete días.