Un universo compartido › Blog › Las lágrimas de San Lorenzo · English
Hay unas noches de agosto en que basta tumbarse a oscuras y esperar. Cada pocos minutos, una raya de luz cruza el cielo. Son las Perseidas, y en España tienen un nombre más antiguo.
Las Perseidas no son estrellas. Son granos de polvo, casi todos más pequeños que un grano de arena, que dejó a su paso un cometa llamado Swift-Tuttle. Cada año, a mediados de agosto, la Tierra atraviesa ese rastro. Los granos entran en la atmósfera a muchísima velocidad y se queman: eso es lo que vemos.
Se llaman Perseidas porque parecen salir todas de un mismo punto del cielo, en la constelación de Perseo. El máximo suele caer hacia el 12 de agosto.
El 10 de agosto es la fiesta de San Lorenzo, un diácono de Roma que murió mártir en el siglo III. Como la lluvia de estrellas llega cada año por esas fechas, la gente empezó a llamarlas las lágrimas del santo. El nombre no explica nada del cielo, pero dice mucho de cómo lo hemos mirado: buscando en él algo que tuviera que ver con nosotros.
Los psicólogos que estudian el asombro han visto que mirar algo inmenso nos hace sentirnos más pequeños y, a la vez, más unidos a los demás. Una noche de Perseidas es una de las maneras más sencillas de sentirlo, y suele ser mejor en compañía.
En Un universo compartido también cruzan estrellas fugaces, y las noches de Perseidas cruzan más. Si esa noche agradeces algo, puedes encender una estrella con «Lo que agradezco».